Ya estoy un poco más tranquila, ya la vida vuelve a la "normalidad", no sin antes tomar una pastillita para relajarme.
Acabo de dar un paseo bajo la lluvia copiosa y pesada, que aunque se que es muy necesaria para todo, no siempre es buena para el espíritu atribulado de una mujer harta ya de estar harta.
Ya me cansé de preguntarle al mundo por qué y por qué. Si ya sé que es de Serrat, pero aquí encaja muy bien.
Como ya pregunté al mundo y no me respondió o me respondió y no me convenció, ahora prefiero preguntar y responder yo aquí, sentada ante tí poderosa maquinaria con entrañas inimaginables para personas profundas como yo.
Mi espíritu es muy triste como ya dije y no sé que debo de darle para que anime a mi cuerpo a realizar actividades que puedan resultar placenteras.
Mi cuerpo, curtido en todas las luchas y todas las batallas de la vida, está dolido. Le duelen los huesos, los huesos que se rozan con otros huesos, los huesos que se rozan con zapatos, con hebillas, con la tierra..............
Le duelen los dedos, los tendones que hacen que esos dedos se muevan y escriban y limpien y pasen la aspiradora y laven y planchen. Me duelen.
Me duelen los ojos, se cansan de tanto ver. Y de tanto ver mal. Y de tanto malo que hay.
Y mi espíritu, no sabe animar a mi cuerpo y aceptar un premio por estar viva. No. Mi espíritu castiga a mi cuerpo y le lleva a la cama. Mi cuerpo va a la cama. Descansa los huesos y duerme........... duerme mucho.
Creo que mi espíritu no quiere que mi cuerpo viva.
O tal vez sea que mi espíritu se está muriendo y tiene que soportar un cuerpo vivo. Vivo y pocho.
A mi espíritu siempre le gustaron los amaneceres, pero tuvo 20 años otro espíritu al lado que los odiaba, o que odiaba todo lo que yo amaba, y me parece que ahora mi espíritu ya no le deja a mi cuerpo ver los amaneceres, pues mi cuerpo prefiere dormir.
Pienso que dormir es una opción de "no vida". Duermo y, aunque los problemas siguen ahí, yo no estoy. Luego entonces, no tengo el problema. Tal vez algún día, cuando mi espíritu despierte con mi cuerpo, no tenga problemas.
Y que conste que soy una mujer de soluciones. ¿dónde está el problema? yo tengo la solución.
Pero estoy cansada, cansada de oir problemas, de ofrecer soluciones que no quieren oir, de buscar otras soluciones para que me oigan, y en realidad no sé porqué me empecino en ser oida.
Bueno, espero qque mañana mi espíritu esté algo animado y anime mi cuerpo.
Un afectuoso abrazo
miércoles, 26 de marzo de 2008
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