lunes, 19 de mayo de 2008

Hola, aquí estoy otra vez. Hubo tormenta, se quemó el ordenador y plaffffffffffffffffff.
Pero hoy estoy aquí.
Y hoy voy a reflexionar sobre los sueños.
Tuve un sueño estos días y lo estaba llevando a cabo. Mi jefe, después de darme instrucciones, orientaciones, limitaciones, etc para este trabajo, me dejó plantada delante de todos los demás.
Sabía todo lo que había trabajado en el proyecto, todo lo que lo había retocado según sus ideas e instruciones, todo lo que había luchado para que todo fuera bien, y al final, me dió la patada y ni tan siquiera me dió alguna explicación.
Entonces comencé a pensar.
Igual no estoy preparada para hacer esto.
Igual me quedaba muy grande el proyecto.
Igual no creyeron en mí.
Tal vez los demás compañeros dijeron que yo no valía.
Incluso pudo ser que alguien me puenteara.
No sé.
Pero me encontré con una amiga y se lo expliqué y me dijo: no busques explicaciones ni te marees, en realidad que se vayan a hacer puñetas y tú no te moleste más que por y para tí.
Que les den.
Y me pareció buena reflexión. (o tal vez necesitaba oir algo así)

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